Otras Canciones a Guiomar

Antonio Machado


Todo el amor es fantasía;
él inventa el año, el día, 
la hora y su melodía; 
inventa el amante y, más,
la amada. No prueba nada,
contra el amor, que la amada
no haya existido jamás.

Escribiré en tu abanico:
te quiero para olvidarte,
para quererte te olvido.

Advertisements

A Morte Devegar

By Martha Medeiros

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa, cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo
exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

Puedo

De Irina Florin
Traduito desde Búlgaro: Tanya Dimitrova

Puedo volar
Puedo parar en el borde
Puedo estar sin dormir
Puedo aprender a llorar
Puedo hacer miles de cosas
También puedo vivir sin ti
Pero quiero contigo

Puedo devolver algún favor
Puedo dormir en lugares ruidosos
Puedo hacer milagros sin varita mágica
Puedo poner cara de piedra
Puedo guardar secretos peligrosos
Puedo decir ‘no’

Puedo sentir un poco de culpa
Puedo entender ambas partes en un conflicto
Puedo quedarme en silencio a tu lado
Puedo cambiarte
Puedo bromear con tus amigos
Puedo matar con una mirada
Puedo decidir cuándo terminar

Puedo volar
Puedo parar en el borde
Puedo estar sin dormir
Puedo aprender a llorar
Puedo hacer miles de cosas
También puedo vivir sin ti
Pero quiero contigo

Prosa Ritmada

de Nicolás Guillén
Poemas de Amor, Cuba, 1964


Es Amor que al fin sacude tus jardines siempre
en flor; es Amor que, como un fauno, te
persigue y acorrala, y que al fin, tras de la
pugna breve y fierra, violará tu carne virgen,
morderá tu boca roja y hundirá sus garras
duras en tu propio corazón…

Gota de Hiel

de Nicolás Guillén
Poemas de Amor, Cuba, 1964

Fui a ocultar mi dolor en la taberna…
La que me amó y yo amé, ya no me amaba:
yo era un náufrago triste, que perdía
la salvadora tabla.

Busqué un rincón sobrio y solitario,
solitario y sombrío cual mi duelo,
y en un vaso de vino
traté de sepultar aquel recuerdo.

Mas como el vino no borró mis penas,
ni pudo ahogar mis males,
¡alcé mi corazón, como una copa,
y me bebí un trago mis pesares!

La Pequeña Balada de Plóvdiv (Bulgaria)

de Nicolás Guillén
Poemas de Amor, Cuba, 1964

En la vieja villa de Plóvdiv,
lejos, allá,
mi corazón murió una noche
y nada más.

Una larga mirada verde
lejos, allá,
húmedos labios prohibidos
y nada más.

El cielo búlgaro brillaba,
lejos, allá,
lleno de estrellas temblorosas
y nada más.

Oh lentos pasos en la calle,
lejos, allá,
últimos pasos para siempre
y nada más.

Junto a la puerta misteriosa,
lejos, allá,
la mano blanca, un solo beso
y nada más.

Ya Ves

de Ramón Sampedro
Cartas desde el Infierno, España, 1996

Cuando me habló, estaba triste;
me preguntó la causa de mi tristeza.
Mujer, la causa de mi mal siempre es la misma:
que yo adoro lo bello y tú eres la belleza.

A menudo yo soy como el Quijote:
te idealizo dueña de mi locura
pero no se me olvida nunca que es sólo sueño.
La causa de mi mal, ¡ya ves!, es la cordura.